Los primeros cien días del gobierno de La libertad Avanza afectaron a todos los grupos sociales. Los políticos libertarios, lejos de castrarse para evitar continuar y ser “la casta”, intentaron subirse el sueldo
| Fuente: Elaboración propia Cien días de Milei. Tres meses y monedas que parecen tres años y monedas. Como arena entre las manos, una realidad que se nos escapa cada vez más rápido. Cual disco rayado, un gobierno que 24/7 (re)produce la misma melodía hasta el cansancio. Una sociedad estresada y harta de girar sobre sí misma. Análisis que tratan de seguir el ritmo acelerado de un tiempo que se nos viene encima. Un peronismo que todavía no encuentra su norte (o sur): algunos que fantasean con reincorporar a Pichetto, candidato a vicepresidente de Macri en el 2019 y diputado de Juntos por el Cambio actualmente. Un radicalismo que juega a dos puntas. Los gobernadores de la Patagonia que se pusieron al pie del cañón. Disputas por la coparticipación. Adiós al régimen de subsidios al transporte para el interior, adiós al Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Adiós a Télam y al INCA. Shock es la palabra clave para estos cien dias. Shock en todos los espacios. En la economía, una devaluación del más del 100% y un ajuste a los que menos tienen: el superávit que se financió con el recorte a los jubilados, paralización de la obra pública, del presupuesto de las universidades públicas, del salario y la duplicación del valor del boleto de transporte. Tras desregular las cuotas de los colegios privados, bienvenido el voucher para las familias. No hay plata para el FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente), que reclaman los docentes, pero sí para los gerentes de la educación; entre tantas pálidas, algunos paños para contener a la clase media. Shock en lo comunicacional. Hacerse ver es la consigna. La lógica del insulto y la chicana fácil: eje del despliegue discursivo de Milei. Casta, casta, casta. Politicos, politicos, politicos y kirchnerismo y kirchnerismo. Repetir y repetir, en el relato ha de insistir. Nada de ajuste para la clase política. Nada de tocar sus “privilegios”. Enunciados que poco tienen que ver con los hechos, más bien todo lo contrario: Milei se aumentó un 48% su sueldo vía decreto, con su propia firma de por medio. Si pasa, pasa, luego dio marcha atrás. Dos millones de pesos más se llevó en el interín. La vieja confiable: echarle la culpa a Cristina Kirchner. La casta tiene empleo. El clan Menem en la cámara baja. El vocero presidencial, Manuel Adorni y un cargo para su hermano Francisco: salario de casi tres millones de pesos. Los caputo en el gabinete. Macri más al frente que detrás.La casta también tiene aumento. Primer acto, presidentes de ambas cámaras autorizan una suba en las dietas de los legisladores. Segundo acto: la indignación colectiva. Tercer acto: suspensión de la medida. ¿Cómo se llama la obra? Si pasa, pasa. Algunos contrapuntos entre la vice, Victoria Villarruel, y Javier Milei. Primero, porque Villarruel se negó a retroceder en la actualización de los sueldos de Senadores. Después, porque no cedió ante las presiones del ejecutivo, el DNU 70/23 - tal como lo estipula la Constitución Nacional- se trató en la cámara alta y devino rechazado. Las tensiones continúan. Por amplia mayoría, el Senado que rechaza el mega Decreto de Necesidad y Urgencia. Falta que lo trate Diputados, no cantemos victoria. Antes, el fracaso de la Ley Ómnibus. Luego, el llamado a la clase política a firmar el Pacto de Mayo. Más en la superficie que en el fondo, un pacto de adhesión, y es que así lo anunció Milei en la apertura de las sesiones ordinarias “si quieren conflicto, conflicto tendrán”. Cual monarca que se erige sobre la máxima “El Estado soy yo”, un presidente que declama “esta es Mi Ley”. Lo lleva en el nombre. No hay espacio para lo otro y el otro en lo suyo. Es la cosificación que empieza en la palabra. Es lo propio al principio de todo y por encima de lo colectivo. Lo de uno antes que la norma, que la ley. Es Mi Ley, Javier. Con X (antes llamado Twitter) en mano, se sienta en el sillón de Rivadavia y se pone a full con los likes. Likes a alegorías pornográficas y perversas que degradan al adversario político. Likes a discursos de odio. Burla a las discapacidades. Memes y más memes. En el relato ha de insistir, en la imagen también. Oigan todos, yo soy el león: la inteligencia artificial a su servicio. Ataques por doquier, humo a mansalva, misoginia al poder: la obsesión con Lali Espósito. Disciplina para la cultura y hostigamiento mediático. El mérito ha de reconocerse. La Libertad Avanza domina la agenda. Hacerse ver es el objetivo. Lo logran. Varios frentes de batalla abiertos. Difusa la estrategia de la oposición. Precisa, cuando menos, la respuesta de la Justicia Federal: “stand by” el capítulo de la reforma laboral del DNU. Provocaciones. El negacionismo televisado. A días del 24 de marzo, las consecuencias: un atentado político a una militante de la agrupación H.I.J.O.S. Hubo inteligencia previa. No robaron nada. Golpeada y abusada sexualmente. La arenga libertaria como firma en la pared “VLLC “( Viva la Libertad Carajo). |
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