Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) 2023 presentan un panorama extrañado para uno de los partidos mayoritarios, Unión ...

Una interna en la trastienda

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) 2023 presentan un panorama extrañado para uno de los partidos mayoritarios, Unión por la Patria. La tensión entre proyectos de país y diferencias internas recorre al electorado. El desafío es devolverle la confianza en la política.

Por Ernesto Palmeiro y Natalia Rótolo

Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Sergio Massa y Juan Grabois en el acto por los 20 años del gobierno de Néstor Kirchner - Plaza de Mayo, 25 de mayo 2023. Foto: Enfoque Rojo.


“¿Para qué ganar?” fue la pregunta que recorrió el campo nacional y popular tras la noticia de la fórmula Sergio Tomás Massa - Agustín Rossi. El escenario electoral se postuló como “elegir el candidato menos malo”. En este 2023, no prima el sentimiento de votar por los sueños y las esperanzas, mucho menos por amor y convicción ¿Responde esta fórmula  al principio peronista de primero la Patria, segundo el Movimiento y por último los Hombres?


El shock se causó por los orígenes y la trayectoria política de Massa, que hace resultar agriamente irónico el nuevo nombre de la alianza, Unión por la Patria, y el slogan de campaña “la Patria sos vos”. Aunque lo fundamental es lo que se viene resignando en pos de la unidad del peronismo.

¿Cuándo empezamos a pensar que un proyecto de izquierda no es capaz de convencer? Si seguimos pateando la pelota de los sueños de redistribución de la riqueza, hay muchas chances de que nos gane de mano el equipo contrario. De repente, aparecen la ultraderecha y personajes como Milei que, defenestrando la política, participan para “cambiar” la realidad. Ideas de antaño presentadas como nuevas son el combustible para la precarización estructural de las vidas y la derechización de la agenda política. La mecha es un Otro cada vez más desposeído y convencido de que “la política no le dio nada”.

Es simplista decir que algunos dirigentes se han encargado de vaciar de contenido a la política, desligándola de su poder de transformación social. Como en toda elección, ahora no se trata de nombres, sino de ideas en disputa. Pero si en una democracia el pueblo gobierna a través de sus representantes, ¿por quién hablaría esta fórmula?

Casi como una insurrección, se postulan Juan Grabois y Paula Abal Medina. Su lista, la 134 B, es sistemáticamente ignorada por el aparato peronista. La instancia de una interna es un hecho negado dentro de la alianza: el oxímoron de “la lista de unidad” de Massa-Rossi recorre todos los discursos. Cuando no la niegan, tratan de invalidar la lista “justa y soberana”. Malena Galmarini, precandidata a intendenta de Tigre y esposa de Massa, dice que votar la opción Grabois-Abal Medina es “tirar el voto a la basura” y el Partido Justicialista no asegura esta otra boleta en las elecciones primarias. El principal argumento es que Massa tiene que ser el candidato individual con mayor votos por el temor de lo que pueda hacer (o no) el FMI y de no poder alcanzar a la derecha en las generales.

Las PASO son la posibilidad de debate dentro de proyectos similares de país: suma representados, enriquece el hacer democrático y fortalece las alianzas. Votar con miedo a represalias del sistema financiero es resignar cualquier expectativa de transformación y autonomía. Ser el candidato más votado en las primarias no asegura nada. Tanto Daniel Scioli en 2015 como Victoria Tolosa Paz en 2021, fueron los precandidatos más votados individualmente y perdieron (Scioli en las generales y Tolosa Paz en ambas instancias). Tener una opción más progresista dentro de Unión por la Patria garantiza la inclusión de una parte importante del electorado y su posterior representación.

La ecuación es simple: si las bases no se sienten partícipes, no van a militar ni defender la gestión con voracidad. Las encuestas, el miedo y la resignación no convocan. La militancia verdadera no es por conveniencias personales, sino por la creencia ansiosa de construir una realidad mejor. Debatamos proyectos y formas de llevar a cabo porque, en definitiva, la trayectoria de las figuras que los encabecen termina siendo anecdótica. Como dijo Cristina Fernández de Kirchner en 2019, “la historia la terminan escribiendo más temprano que tarde los pueblos. Este pueblo maravilloso nunca abandona a los que se juegan por él. (...) Siempre van a estar cuando los llamen por causas justas”. El desafío es re-enamorar a la ciudadanía, restaurar la confianza en la política. Las ideas deben ser el combustible y el Otro, la Patria a defender, el motor que desencadena el movimiento.

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