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| Andrés Watson, intendente de Florencio Varela, junto a miembros de la Comisión Organizadora en el monumento a la bandera, colocando una bandera LGTB+ por el Día Internacional del Orgullo. |
Emmanuel Espindola milita junto a otras 20 personas en la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo del distrito. En el terciario, organizó una jornada de donación de sangre: a él lo rechazaron por haber mantenido relaciones con una persona del mismo sexo. Sintió que tenía que hacer algo. Ahora, con 28 años, reflexiona: “la lucha comienza cuando hay una indignación”.
El desafío es construir un conurbano diverso: dejando atrás la idea de “barones” dirigentes, se hace política desde la comunidad LGTBQ+.
¿Cómo nació la marcha del orgullo en Varela?
Con las actividades del Centro de Estudiantes, conocimos a compañeros de Quilmes, que habían hecho su primer marcha hacía poco. Nos invitaron a trabajar en su municipio, pero hay que construir cada uno en su territorio, obvio en unidad y acompañándonos. Así, en 2017, organizamos con menos de un mes la primer Marcha del Orgullo bajo el lema “el sur diverso también existe”. Fue un éxito y cada año crece más, salvo en el 2020 que no la hicimos. Con distintos compañeros, nos empezamos a plantear que la marcha fue el disparador.
¿A qué te referís con eso?
A la marcha llegamos con las actividades de todos los días del año: murales, charlas, actividades en escuelas primarias y secundarias. Ahí empezamos a hacer una encuesta anónima para relevar datos de las juventudes por discriminación, autopercepción, métodos anticonceptivos, etc. Hay que combatir los discursos de odio y los que dicen que hay que irse del país: quedemosnos acá, transformemos la sociedad. Es mentira que no se puede hacer nada. Ahora con Andrea Padial, abogada, y la gente del Registro Civil estamos acompañando a personas a hacer el cambio de género en el DNI.
¿La primer marcha tuvo que ver con el neoliberalismo?
El contexto tuvo muchísimo que ver. Conquistamos muchos derechos, pero la lucha no va a terminar: hay que ir por más y hay que defender lo que conseguimos. Nuestra primer marcha fue la unidad de todas las luchas de los grupos que estaban siendo reprimidos (docentes, artistas, trabajadores, estudiantes).
¿Por qué crees que se pudo pasar de marchar desde el anonimato a la visibilidad?
Ese cambio se pudo dar, más allá de las luchas, gracias a la política, que es una herramienta de transformación. Tiene que ver con el acompañamiento de los gobiernos nacional, provincial y municipal. A nivel nación y provincia ese apoyo no lo tuvimos en 2017. Si analizamos la historia y la lucha de nuestra comunidad, todos los derechos conquistados fueron en gobiernos peronistas. En el ‘92 comenzó, pero los proyectos de ley durmieron en los cajones del Congreso por años. Es un poco de lucha y otro poco de política. Por eso hay que debatir: por la política se nos reconoce la identidad en el DNI, podemos casarnos y hablar de diversidad en las escuelas. Hay que recordar a esos compañeros que se jugaron la vida por una sociedad más justa para todes. Para avanzar, hay que mirar hacia atrás.
¿Cómo ves la diversidad en las listas?
Hoy en día no lo veo posible en ningún partido, como una crítica constructiva también al mío. Vamos a poder hablar de unidad, cuando todos los sectores de la sociedad estén representados en estos espacios de debate y conducción para una sociedad más justa. Si el día de mañana, nuestra comunidad se ve representada en esos espacios políticos va a ser un avance grande. Hablamos de inclusión, de libertad, pero cuando vemos listas, ¿dónde está la comunidad? ¿y nuestra voz? ¿por qué no participa? ¿por qué no hay un concejal gay, una diputada trans, una intendenta lesbiana? Estamos avanzando muchísimo como sociedad, pero todavía hay cuestiones que trabajar.
¿Qué implica visibilizarse en la política?
Apuesto a una sociedad donde no haga falta decir lo que somos, pero hoy para mí decir que soy gay y llevar la bandera a todos los lugares es importante porque siento que vamos recuperando los espacios que nos negaron por mucho tiempo. Fuimos al acto de apertura de campaña del intendente con mis compañeros, con las banderas y con un cartel, todos abrazados. Me pienso hace unos años atrás con mucho miedo y hoy me veo con mis pares, participando de un espacio político. Y lo digo con orgullo: soy gay y acá estoy opinando, trayendo mis ideas, ayudando a otros. Ojalá ya no tenga que estar en un escenario reclamando por estas cosas y recordando compañeros, pero para los varelenses hace unos 15 años era impensado tener una marcha del orgullo en el distrito. Hoy tenemos y participamos en la politica, llevamos ideas a las escuelas. Es por ahí. Sigamos trabajando.

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