Este domingo el país decidió a su presidente interino por un año y medio: hasta el 24 de mayo de 2025. La elección que se disputaba entre la...

Ecuador: se prolonga la derecha

Este domingo el país decidió a su presidente interino por un año y medio: hasta el 24 de mayo de 2025. La elección que se disputaba entre la candidata correísta Luisa González y Daniel Noboa, un nuevo personaje neoliberal, dio como ganador a este último. Con sólo 35 años, carga a la derecha en sus hombros.

Por Facundo Fuentes


Fotografía: Karen Toro vía Reuters

El 17 de mayo el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, del Movimiento CREO, partido de corte neoliberal,  dio inicio a un mecanismo nunca antes usado en la nación: el decreto de muerte cruzada (gran nombre para un mecanismo institucional). Esto implica la convocatoria a elecciones anticipadas para concluir el mandato del actual presidente, pero a su vez permite gobernar por decreto hasta la asunción del sucesor. Lasso usó este mecanismo por el conflicto constante que tenía con la asamblea nacional y que podía haberlo destituido por casos de presunta corrupción.

Tras la campaña, dos candidatos llegaron a segunda vuelta: la designada por el expresidente Correa,  Luisa González, del Movimiento Revolución Ciudadana, y el hijo del empresario bananero más rico de Ecuador, Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional. Su llegada al ballotage tomó por sorpresa a todos, incluso al mismo candidato: es un actor nuevo en el paisaje político, sólo hace dos años que es senador. 

En la segunda vuelta, elección desarrollada el 15 de octubre, la performance no sorprendió. Noboa se impuso con el 52,29% del total de los votos ante el 47,71% de la designada por el exmandatario. Los resultados podrían explicarse porque el eje correísmo/anti-correísmo marcó la discusión política de la última década, en la que la sociedad civil se desencantó por la incapacidad del sistema político de satisfacer las demandas más básicas. Ecuador es un país donde más de dos millones de personas padecen hambre y seis están bajo la línea de pobreza.

La estrategia de campaña de González se articuló  bajo los eslóganes de “antes estábamos mejor” y “ya lo hicimos”, en el que se destaca más la imagen y voz de Correa. Pero, el bajo promedio de edad de Ecuador, hace que buena parte del electorado no haya vivido aquella época y sea apelado por la nostalgia. Al igual que otros gobiernos populistas de la región, para el correísmo es difícil construir identidad, apoyo y liderazgo más allá de lo legado por los ciclos exitosos de los 2000.

Es en este contexto, se entiende el sorpresivo salto de Daniel Noboa hacia la presidencia. Sin un historial de fracaso político, aunque más no sea por falta de trayectoria.  Además, supo leer el contexto hábilmente, si bien tiene una línea de centro derecha, no ha hecho de ello el eje central de su campaña. Tampoco se basó en  la polarización, sino que eligió construir su figura, aprovechando su trasfondo empresarial, como el candidato de la familia, de la corporación, de la empresa que "no tiene un partido atrás". Es aliviador, aunque sea en lo más mínimo, que el discurso del nuevo candidato de derecha no se haga a partir de la erradicación de un otro y que tampoco plantee al liberalismo como la solución al malestar social, como se evidenció en el resto de experiencias latinoamericanas.

La pregunta que surge de la mayoría del electorado ecuatoriano hacia el presidente electo es ¿Cómo va a solucionar la creciente presencia y violencia del crimen organizado?  En una nación donde las muertes por crímenes violentos crecen exponencialmente año a año, es imperativo dar marcha atrás al retroceso de las capacidades estatales de penetración y de acción que se generó en los últimos años, ya que dejan a la ciudadanía desamparada y a la merced del control de grupos criminales. Sin embargo, este fenómeno sólo es exacerbado gracias a las políticas de ajuste estructural que tomaron los gobiernos en el último tiempo. Si no se toman medidas para solucionar el hecho de que el 65% de la población económicamente activa de Ecuador está en condiciones de empleo no adecuado, difícilmente se pueda revertir la tendencia.

El margen de maniobra de Noboa es muy estrecho, con sólo año y medio de mandato hasta las próximas elecciones presidenciales, con una asamblea nacional fragmentada, gobernando un país constreñido por la deuda externa, excesivamente dependiente del precio internacional de las commodities y donde se carece de política monetaria por la dolarización, el presidente electo va a tener que balancearse en una cuerda muy fina si es que quiere que su carrera política no termine de manera tan abrupta como comenzó.

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