La primera marcha feminista después de las PASO instala al movimiento en la arena política. Desde Plaza de Mayo hasta Congreso, les que marchaban se posicionaban con cantos, carteles y banderas contra las derechas.
Por Natalia Rótolo
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| Foto: Infobae |
Este año, el día de la Acción Global por el Aborto Legal y Seguro fue un jueves. A las 15.30 ya había movimiento. Frente a Casa Rosada, alrededor del monumento central, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hacían su ronda semanal. Pero no era otro jueves más: en la fuente se vendían pañuelos verdes, violetas y naranjas y a la ronda se sumaban la organización Doulas Feministas, otra de mujeres contra el abuso sexual en la infancia y otras sosteniendo una bandera del rosa NiUnaMenos que reza “Las guerrilleras son nuestras compañeras”.
La figura de las desaparecidas no se queda en las organizaciones históricas de derechos humanos. Caminando hacia el Congreso unas columnas llevan pancartas con la cara de jóvenes desaparecidas: los rostros de militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios y de Montoneros están entre nosotras.
Por Avenida de Mayo un grupo de tres amigues también camina hacia Congreso. Une lleva la bandera trans en la mochila y otra usa como capa dos pedazos de sábanas en el que escribió con pintura: “Libertad es salud pública”. El feminismo sale a disputar la idea de “libertad” tomada por la derecha. Una niña vestida de rosa corre con un cartel colgado al cuello: “La libertad es nuestra: ni un derecho menos, ni un ajuste más”. Carteles multicolores en la boca del subte rezan “Libertad es remedios gratis para jubilados y jubiladas” y en paredes se ven afiches de la convocatoria: “Libertad es que tu vieja haya podido jubilarse” y “Libertad es que el 80% de las infancias que sufrieron abusos pudieron contarlo gracias a la ESI”.
La columna oficial de la Campaña por el Aborto Seguro se acomoda. Una señora de pelo gris toma un megafono y pregunta “¿Estamos listas?”. Sus compañeras gritan mirando al cielo. “Vamos con esta, más necesaria que nunca: ¡Alerta! ¡Alerta que camina la lucha feminista por América Latina!”. Le pasa el altavoz a una mujer de pelo oscuro, con renovado entusiasmo: “Se cuidan, se cuidan los machistas.América Latina va a ser toda feminista”. Una chica de 30 años se cubre con una bandera roja de Ele Não y levanta un cartel “Milei es Bolsonaro”.
Cerca de la columna de Las Rojas una chica de pelo naranja reparte volantes del Frente de Izquierda: “Abajo el ajuste y el avance derechista. Aborto legal/ESI laica y científica. Aumento salarial y vivienda. Trabajo con derechos ¡Ni un paso atrás!”. A diferencia de las últimas marchas del movimiento, las consignas políticas son claras y compartidas.
Las mujeres son el segmento donde Javier Milei, el candidato de ultraderecha, cosecha menos votos, pero representan un poco más que la mitad del padrón electoral. Incluso con estos datos, después de las Primarias, el candidato endureció sus propuestas. La marea entiende que los derechos más básicos están en juego y que hay que garantizar una unidad en la agenda.
Más adelante, suena a bombos y a cánticos la columna del Frente Patria Grande. En sus rostros se ve una alegría compartida. Dos amigas pasan por el cordón y se dicen “sabemos que nos tenemos”. Pese a los números electorales, la presencia y las miradas alivian. Estamos en la calle juntas y nos estamos escuchando.
Minutos antes de la lectura del documento oficial, mujeres de la organización popular Marea, hacían una intervención callejera. “Escuchen”, grita una treintañera. Frente a ella un grupo de mujeres flexiona las rodillas mientras hace “Shhh”. Otra vez de pie, cantan “Estamos presentes, estamos acá”. Golpeando intermitentemente su pecho y sus rodillas, las mujeres exclaman: “Por vidas más dignas, estamos acá. Con fuego y con rabia, estamos acá”. Con puños al cielo, vociferan: “No pasarán, estaremos presentes. Somos la historia del pueblo rebelde”.
El tercer Malón de la paz abre el discurso desde el escenario, los tambores se acallan y un mano alza un cartel: “Arriba los derechos, arriba las Whipalas”. Las diferentes organizaciones acordaron exigir la nulidad de la reforma y la intervención a la provincia, pronunciarse contra el extractivismo y contra el pago de la deuda con el FMI y el ajuste. Frente al avance de las derechas, el feminismo contesta con lucha y unidad en las calles.

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