Los primeros cien días del gobierno de La libertad Avanza afectaron a todos los grupos sociales. Los políticos libertarios, lejos de castrar...

Los primeros cien días del gobierno de La libertad Avanza afectaron a todos los grupos sociales. Los políticos libertarios, lejos de castrarse para evitar continuar y ser “la casta”, intentaron subirse el sueldo

Por Ernesto Palmeiro 

Fuente: Elaboración propia


Cien días de Milei. Tres meses y monedas que parecen tres años y monedas.  Como arena entre las manos, una realidad que se nos escapa cada vez más rápido. Cual disco rayado, un gobierno que 24/7 (re)produce la misma melodía hasta el cansancio. Una sociedad estresada y harta de girar sobre sí misma. Análisis que tratan de seguir el ritmo acelerado de un tiempo que se nos viene encima. 


Un peronismo que todavía no encuentra su norte (o sur): algunos que fantasean con reincorporar a Pichetto, candidato a vicepresidente de Macri en el 2019 y diputado de Juntos por el Cambio actualmente. Un radicalismo  que juega a dos puntas. Los gobernadores de la Patagonia que se pusieron al pie del cañón. Disputas por la coparticipación. Adiós al régimen de subsidios al transporte para el interior, adiós al Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Adiós a Télam y al INCA.


Shock es la palabra clave para estos cien dias. Shock en todos los espacios. En la economía, una devaluación del más del 100% y un ajuste a los que menos tienen: el superávit que se financió con el recorte a los jubilados, paralización de la obra pública, del presupuesto de las universidades públicas, del salario y la duplicación del valor del boleto de transporte. Tras desregular las cuotas de los colegios privados, bienvenido el voucher para las familias. No hay plata para el FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente), que reclaman los docentes, pero sí para los gerentes de la educación; entre tantas pálidas, algunos paños para contener a la clase media. 


Shock en lo comunicacional. Hacerse ver es la consigna. La lógica del insulto y la chicana fácil: eje del despliegue discursivo de Milei. Casta, casta, casta. Politicos, politicos, politicos y kirchnerismo y kirchnerismo. Repetir y repetir, en el relato ha de insistir.  Nada de ajuste para la clase política. Nada de tocar sus “privilegios”. Enunciados que poco tienen que ver con los hechos, más bien todo lo contrario: Milei se aumentó un 48% su sueldo vía decreto, con su propia firma de por medio. Si pasa, pasa, luego dio marcha atrás. Dos millones de pesos más se llevó en  el interín. La vieja confiable: echarle la culpa a Cristina Kirchner.


La casta tiene empleo. El clan Menem en la cámara baja. El vocero presidencial, Manuel Adorni y un cargo para su hermano Francisco: salario de casi tres millones de pesos. Los caputo en el gabinete. Macri más al frente que detrás.La casta también tiene aumento. Primer acto, presidentes de ambas cámaras autorizan una suba en las dietas de los legisladores. Segundo acto: la indignación colectiva. Tercer acto: suspensión de la medida. ¿Cómo se llama la obra? Si pasa, pasa. 


Algunos contrapuntos entre la vice, Victoria Villarruel, y Javier Milei. Primero, porque Villarruel se negó a retroceder en la actualización de los sueldos de Senadores. Después, porque no cedió ante las presiones del ejecutivo, el DNU 70/23 - tal como lo estipula la Constitución Nacional- se trató en la cámara alta y devino rechazado. Las tensiones continúan. 


Por amplia mayoría,  el Senado que rechaza el mega  Decreto de Necesidad y Urgencia. Falta que lo trate Diputados, no cantemos victoria. Antes, el fracaso de la Ley Ómnibus. Luego, el llamado a la clase política a firmar el Pacto de Mayo. Más en la superficie que en el fondo, un pacto de adhesión, y es que así lo anunció Milei en la apertura de las sesiones ordinarias “si quieren conflicto, conflicto tendrán”. 


Cual monarca que se erige sobre la máxima “El Estado soy yo”, un presidente que declama “esta es Mi Ley”. Lo lleva en el nombre. No hay espacio para lo otro y el otro en lo suyo. Es la cosificación que empieza en la palabra. Es lo propio al principio de todo y por encima de lo colectivo. Lo de uno antes que la norma, que la ley. Es Mi Ley, Javier. 


Con X (antes llamado Twitter) en mano, se sienta en el sillón de Rivadavia y se pone a full  con los  likes. Likes a  alegorías pornográficas y perversas que degradan al adversario político. Likes a discursos de odio. Burla a las discapacidades. Memes y más memes. En el relato ha de insistir, en la imagen también. Oigan todos, yo soy el león: la inteligencia artificial a su servicio.


Ataques por doquier, humo a mansalva, misoginia al poder: la obsesión con Lali Espósito. Disciplina para la cultura y hostigamiento mediático


El mérito ha de reconocerse. La Libertad Avanza domina la agenda. Hacerse ver es el objetivo. Lo logran. Varios frentes de batalla abiertos. Difusa la estrategia de la oposición. Precisa, cuando menos, la respuesta de la Justicia Federal: “stand by” el capítulo de la reforma laboral del DNU. 


Provocaciones. El negacionismo televisado. A días del 24 de marzo, las   consecuencias: un atentado político a una militante de la agrupación H.I.J.O.S. Hubo inteligencia previa. No robaron nada. Golpeada y abusada sexualmente. La arenga libertaria como firma en la pared “VLLC “( Viva la Libertad Carajo). 







Los movimientos sociales planifican cortes en los accesos a Capital Federal para el próximo lunes porque alimentarse se vuelve un desafío. L...

Los movimientos sociales planifican cortes en los accesos a Capital Federal para el próximo lunes porque alimentarse se vuelve un desafío. La inflación y las políticas gubernamentales dejan cada vez a más gente afuera.

Por Natalia Rótolo

Fotografía: Clara Pérez Colman


Fotografía: Clara Pérez Colman




Este lunes los movimientos sociales y algunos sindicatos cortarán diferentes puntos de acceso a la Ciudad de Buenos Aires, entre los que se encuentra el Puente Pueyrredón que conecta con la zona sur del conurbano bonaerense. Las diferentes organizaciones reclaman por la creciente desestabilización social, la crisis alimentaria y las políticas excluyentes del gobierno.

En uno de los edificios cercanos, mirando hacia el puente, antes de las elecciones habían escrito lo que ahora es una suerte de amenaza: “ningún piquetero va a cortar este puente otra vez. (Patricia) Bullrich y (Lucas) Yacob”. Durante el paro general convocado por la CGT el 24 de enero pasado, tres hileras de policías cortaron este puente para evitar que los manifestantes lo crucen caminando.

Damaris Rolón, vocera del Frente Organizaciones en Lucha (FOL) y de la Coordinadora por el Cambio Social, habló con Un país como la gente:  “Es una movilización de carácter nacional de los sectores más empobrecidos, tanto las organizaciones sociales que convocamos como los sectores no organizados que son asistidos por nuestras políticas barriales (comedores, jardines populares, cuadrillas de saneamiento y urbanización). Estos son programas esenciales que se realizan en todos los barrios populares del país y hoy están siendo vaciados por las políticas de ajuste de Javier Milei”.

El corte estaba previsto para el martes 12 de marzo, pero, debido al temporal y a las inundaciones que provocó en los barrios más humildes, se decidió postergar para este lunes a las 10hs en Liniers, Puente Saavedra y Puente Pueyrredón. Además del FOL, convocan la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento de Trabajadores Socialistas, el Movimiento Evita y el Frente Popular Darío Santillán, entre otros.

El gobierno destruye los lazos con las organizaciones, en vez de aunar fuerzas para resolver las situaciones críticas y los problemas sociales pacíficamente. A la vez, estas se ven agravadas por el constante e insostenible aumento de la inflación, que mes a mes supera los dos digitos. Recientemente, las manifestaciones “de las ollas vacías” de la UTEP denunciaban la falta de entrega de alimentos a comedores y el no-pago del Progresar Trabajo. En el Ministerio de Capital Humano, la ministra Pettovello no los recibió y en la primera protesta con sorna “amenazó” resolver individualmente un problema nacional.

Fotografía: Clara Pérez Colman


La consigna de ese momento y de este lunes es seria y urgente. “Nuestro primer reclamo son los alimentos, que es una necesidad básica. Vemos lamentablemente una pandemia del hambre en los barrios: la gente está volviendo a viejas prácticas que se vieron en los peores momentos de desocupación y pobreza del país, como revolver en la basura”, clarificó Rolón. “Por otro lado, también convocamos porque el ataque integral a las organizaciones sociales que vienen de la mano de la estigmatización y la criminalización de la protesta y de la organización. Para ellos, es un crimen organizarse, generar una herramienta de lucha y de resistencia de un sector como el de desocupades, precarizades y corporativistas”, añadió.

En el marco de una unidad nacional, el gremio de estatales se unió a la convocatoria en el marco de las jornadas de lucha gremiales. “La conflictividad en el Estado continúa en ascenso y no se va a detener frente a un Gobierno que multiplica las amenazas de despidos y los cierres de organismos”, sentenció el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar. Desde el gremio entienden las medidas del gobierno de Milei como provocaciones: mientras cerraban ministerios y despidían gente, Milei firmó un decreto aumentándose el sueldo a él y a sus ministros. A los maestros, el gobierno les ofrece menos de un 4% como piso nacional, pero el gabinete nacional se aumentó un 48%: la única paritaria que le gana, raspando, a la inflación.

Además, Aguiar explicó: “Hemos decidido salir a las rutas de todo el país porque el 31 de marzo vencen más de 70 mil vínculos laborales en la Administración Pública Nacional. Demandamos la renovación automática de todos los contratos, la reincorporación de despedidos y el pase a planta permanente de todos los precarizados”.

El corte también es una defensa política del trabajo y el rol de los movimientos sociales. “Cada vez que han corrido a las organizaciones de los barrios populares, quienes han avanzado en ese lugar vacío son mayoritariamente las asociaciones mafiosas, los narcotraficantes. Es algo que podemos ver en Rosario. Se criminalizó y persiguió mucho a las organizaciones y hoy está totalmente cooptado por el narcotráfico”, advirtió Rolón.  Esto se profundizará con la entrega del canal Magdalena y la reciente militarización estadounidense del Río Paraná. Estados Unidos es el principal importador mundial de cocaína.

Para Rolón, la salida es colectiva y se defiende en la calle: “La organización social y comunitaria y sus lazos con la ayuda del poder político de turno y la policía son la mejor herramienta para que ese tipo de organizaciones criminales no tomen nuestros barrios”. En uno de los costados arriba del Puente Pueyrredón, ya gastado por el sol, se lee “los cagones no hacen historia”.

Fotografía: Clara Pérez Colman

Fotografía: Clara Pérez Colman


Javier Milei abrió el nuevo periodo legislativo en un contexto poco convencional. Cargó otra vez contra la “casta política”, festejó el ajus...

Javier Milei abrió el nuevo periodo legislativo en un contexto poco convencional. Cargó otra vez contra la “casta política”, festejó el ajuste y prometió profundizarlo. Con un llamado al acuerdo pidió por la Ley Ómnibus aunque sin temor a la confrontación.


Por Ernesto Palmeiro

Fuente: Elaboración propia

Tecnicismos económicos a mansalva. Números, números y más números. Términos sexuales otra vez (“orgía de gasto público”). Un discurso con una poética en diálogo con la historia (el “Pacto del 25 de Mayo” que invitó a firmar a todo el arco político). En el mes de la memoria, juegos de palabra que indignan ( “Durante la pandemia, si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre hubiéramos tenido 30 mil muertos, de verdad”). Un llamado al acuerdo (no al consenso)  para aprobar la Ley Ómnibus, al mismo tiempo que sentenció “si quieren conflicto, conflicto tendrán”.


Con un despliegue policial de cinco mil efectivos, escoltado por Jefes del Ejército con los mismos uniformes de la última dictadura militar, en camionetas negras al estilo Estados Unidos y la transmisión en cadena nacional, así llegaba el presidente Javier Milei a un Congreso vallado para dar apertura al nuevo periodo legislativo. Banda y bastón presidencial incluídos, detrás de un atril, sobre un banquito y atado a las hojas de un discurso de más de ocho mil palabras, el máximo representante del ejecutivo se dirigió a la asamblea parlamentaria durante 70 minutos. No le quedó otra que ir a lo que él definió, semanas atrás, como “nido de ratas”.


Ya en el recinto, una cobertura audiovisual desprolija: encuadres poco encuadrados,  planos cerrados y sólo a los aplaudidores; más que exaltar la figura del presidente, un plano muy picado que lo hizo parecer más pequeño. En vez de camisetas y pantalones deportivos, jóvenes twittereros de traje y corbata en los palcos como una hinchada de fútbol cantando a viva voz “libertad, libertad, libertad”, “la casta tiene miedo”, “Milei, querido, el pueblo está contigo”. 


Festejando el recorte de 5 puntos del PBI en gasto público, se jactó de que el ajuste es sobre la casta. Nada más lejano que la realidad, puesto que el superávit fiscal de enero se financió con un recorte del 32,9% a los jubilados, una reducción del 16,8%  de los subsidios al transporte, luz y gas, un 17,6% de la obra publica, una licuación de los salarios por un 12% y un ajuste del 10,1% para universidades, programas sociales y asignaciones familiares (Fuente: Centro de Economía Política Argentina).

La casta no paga el ajuste. Los datos y el día a día de los trabajadores lo desmienten. La ofensiva a la casta política se restringe a lo discursivo. Sueldos de presidente, vicepresidente y ministros siguen intactos. Las dietas de los diputados y senadores también. La motosierra sobre los políticos brilla por su ausencia. Puro humo el paquete “anticasta” que propuso Milei: las únicas jubilaciones de privilegio que pretende eliminar son las del Poder Ejecutivo, intocable el régimen especial de los jueces y el beneficio de estar exentos del Impuesto a las Ganancias. 


En los palcos celebran. Celebran el escrache a dirigentes como Juan Grabois o Máximo Kirchner y celebran también el anuncio del cierre de la Agencia Télam. Música para los odiadores de lo público.  


Los salarios no se fortalecen, el relato sí. Milei no se refirió a la “herencia recibida”, sino a “la peor herencia que ningún gobierno en la historia Argentina haya recibido jamás”. Problema-reacción-solución. “Tiempos desesperados, requieren medidas desesperadas” es el leitmotiv de este gobierno. Un enfoque de crisis “inédita” que justifica acciones extremas. Lastima que el Presidente tenga de ministro de economía a uno de los ideólogos del sí inédito préstamo contraído en el 2018 con  el Fondo Monetario Internacional: Luis “Toto” Caputo. “El populismo nos quitó el 90% de nuestros ingresos”, deslizó. Otro dato falseado, ya que el momento de mayor caída del salario real fue post crisis del 2001 (Fuente: Ministerio de Economía e INDEC). 









































  El gobierno de Javier Milei aleja de lo tradicional la apertura de sesiones. En cambio, prepara una escena televisiva. Nada es improvisado...

 El gobierno de Javier Milei aleja de lo tradicional la apertura de sesiones. En cambio, prepara una escena televisiva. Nada es improvisado en su discurso y accionar. El accionar es funcional a una narrativa capaz de cambiar lemas populares básicos, como “Hambre para hoy, pan para mañana”.

Por Ernesto Palmeiro
Fuente: elaboración propia
Fuente: elaboración propia


Entre la Ley Ómnibus que no salió y el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que está vigente.  En el  “prime time” nocturno y desde un atril, con una entrada que promete ser triunfal, Javier Milei abrirá el periodo de sesiones ordinarias del Congreso Nacional: una ceremonia atípica, otro quiebre simbólico. Alfombra roja y aplausos para el “experto en crecimiento económico con y sin dinero”. Iluminación y maquillaje especial. Asi augura el Presidente que sea su performance del 1 de marzo de 2024. Eso sí, no habrá túnica. 

Ochenta y dos días y la estrategia del gobierno ha sido clara: tirar dardos a por doquier, de distintos colores y hacia diferentes sectores. Jornada tras jornada y estímulo tras estímulo, hay algo nuevo de lo que hablar. El objetivo: mantener a la sociedad en un estado de tensión y confusión constante, aturdida de información. El efecto: respuestas no coordinadas, una defensa que por ahora hace agua y la tuerca de la economía que mientras tanto siguen ajustando. La estrategia de la distracción mediática -postulada por el filósofo y lingüista Noam Chomsky por allá en el 2010- llevada a la política. 


Javier Milei no es ningún improvisado. Mucho menos el equipo de comunicación que lo llevó a la presidencia y lo asesora. Si hay que otorgarle un mérito, es el de manejar el lenguaje de las redes sociales y aprovecharlo a su favor. En eso sí resulta revolucionario. Milei se niega a caer en el formato tradicional de la investidura presidencial. “Un ‘troll’ en el ejecutivo”, se leyó por ahí. No sería descabellado pensar que algo de esta fachada influyó para que el 56%  de los argentinos lo eligiese en el ballotage.


Si gran parte del discurso social surge y circula en el territorio de las redes, una porción significativa de esa masa de votantes buscó alguien que no sólo compartieran su lenguaje, sino también su estilo: uno marcado por los insultos, burlas, mentiras y recetas mágicas.  Así se ha manejado el Presidente desde el 10 de diciembre. 


Como un amateur que evoluciona hacia su profesionalización y que finalmente una marca lo contrata para ser la cara visible, Milei es el Dadatina de la política argentina, que en vez de compartir rutinas de cuidado facial, se dedicó a compartir recetas económicas. En este caso, su influencia creció hasta que el Estado argentino lo contrató para ser la cara visible de su propia depuración.  


Milei subvierte el dicho popular. Ahora es “Hambre para hoy, pan para mañana”. El dia de su asunción,  aseguró que el gobierno anterior “dejó plantada una inflación del 15.000% anual”, un dato falseado, absurdo y sin rigor metodológico. Ajuste y devaluación del más de 100% de por medio. En el mes de enero festejó que la inflación de diciembre haya sido del  25%. Que fue un numerazo y que había que sacar a pasear en andas al Ministro de Economía, deslizó para entonces. Así, el gobierno libertario insiste con la retórica de la “Argentina decadente” para justificar el golpe al bolsillo. Y así, luego escuchamos testimonios de laburantes que sostienen que “hay que aceptar el boleto de colectivo a $300” porque “no queda otra”.


Se exacerba un problema (inflación), se genera una reacción en la población (preocupación, descontento) y luego se presenta una “solución” (medidas económicas hiper ortodoxas). Empeorar la situación para licuar, otra vez en la historia,  los salarios de los trabajadores. “No hay alternativa como latiguillo”


De cara a la ceremonia legislativa de hoy, lo más probable es que no ocurra nada de lo que no hayamos visto. Palos para “la casta” y como chivo expiatorio culpable de todos los males, el Kirchnerismo. La narrativa del eterno fracaso argentino y el plan libertario como única salida. Y en el atril, Milei, el “mesías”, el “salvador”.  


Diversos artistas se han pronunciado contra el gobierno de La Libertad Avanza y su desprestigio a la cultura, pero el Presidente Javier Mile...

Diversos artistas se han pronunciado contra el gobierno de La Libertad Avanza y su desprestigio a la cultura, pero el Presidente Javier Milei se enfoca obsesivamente en Lali Espósito: además de mujer feminista y trabajadora, no tiene miedo de hablar.

Por Oriana Casais

Presentación de Lali en el Cosquín Rock. Foto: Télam.


“Que peligroso. Que triste” fueron las cuatro palabras que twitteó Lali luego del sorpresivo triunfo de Javier Milei en las PASO. A raíz de ese comunicado, un séquito de —mal llamados— libertarios comenzaron con el hostigamiento que recibió la artista durante meses. El discurso que más se repitió por parte de los militantes de —y del propio— Milei hizo referencia a los festivales gratuitos en los que se le pagó a la artista para que haga un show. Se dispararon arduas decenas de comentarios acusándola de robarse plata de los nenes de Chaco y vivir del Estado.

Más allá de que el pago por el espectáculo se reparte con todo el equipo de trabajadores, que en palabras de Lali “hay 200 o más familias trabajando en ese show”, un festival de estas características sirve para movilizar la economía de la provincia o municipio en donde se esté realizando el acto y para que personas que no puedan costearse una entrada puedan también disfrutar de nuestros artistas y además seguir alimentando nuestra cultura, que si de algo hay que enorgullecerse es del impacto que han tenido a lo largo del tiempo nuestros músicos.

Pero lo que molesta no son los shows gratuitos, ni que se le pague, sino su posicionamiento político. Con ningún otro artista se han empecinado de esta forma siendo que la gran mayoría han hecho este tipo de shows (puede que Fátima Flórez ayude de ejemplo), algunos hasta realizaron más que Lali e incluso lo que han dicho en contra del gobierno de Milei no fue con el respeto que caracterizó Lali ¿No resuena un poco que la única con la que está violentamente obsesionado sea una mujer? En su entrevista para LN+ con los periodistas Luis Majul, Esteban Trebucq y Pablo Rossi no solamente volvió a señalarla porque supuestamente le pagan con lo que podrían darle de comer a los niños pobres de Chaco, sino que además le pareció muy ingenioso cambiarle el apellido a “Depósito”. Parece ilógico, siendo que Lali es conocida por su trabajo desde que tiene diez años, comenzando en tiras sumamente exitosas de Cris Morena y haciendo historia convirtiéndose en la primera mujer del país en llenar el estadio Vélez, que se la señale y hostigue por ser una “vividora del Estado”.

Es innegable lo preocupante de que una de las máximas representaciones del Estado, el presidente, perteneciente a un partido político reivindicador de la dictadura cívico-militar, elija perseguir a una ciudadana por tener un determinado pensamiento político. Si esto tiene alguna finalidad es generar miedo a formar una opinión propia disidente y expresarla. Terminando inevitablemente en silencio, incompatible con la democracia que venimos construyendo hace 40 años. Por eso mismo, es tan importante la cantidad de artistas que hasta el momento no habían comentado la situación política salgan en defensa de Lali, como Ricardo Mollo y Catriel Ciavarella, Andrés Ciro Martínez, Conociendo Rusia o Maria Becerra. No vienen sólo por ella, esto es nada más un eslabón para probar la resistencia y la sumisión.

No es inocente que mientras el foco de discusión está puesto acá y Milei se rie por un juego de palabras digno de niño de primaria, Adorni anuncia una “inversión importante” por parte de una empresa isrelí para extraer litio: vender los recursos naturales por un vuelto. ¿Cuántas niñeces chaqueñas serían alimentadas con un acuerdo digno y soberano? Las políticas que verdaderamente afectan al futuro del país se suavizan mediáticamente con otras noticias que repercuten más. De todas formas, el hostigamiento mediático hacia Lali Espósito no tiene que pasar desapercibido.

Los nenes de Chaco siguen con hambre, los comedores no reciben alimento por disposición del Ministerio de Capital Humano, los sueldos se licuan, el transporte se hace impagable y la educación pública se desfinancia también por decisiones del Estado. El presidente se autodenominó como “experto en crecimiento económico con y sin dinero”, pero aún así el país lo único que ha obtenido fueron ajustes, represión y un devenir impredecible.

Modificaron un decreto para lograr que Karina Milei ocupe un cargo de dos millones de pesos, le encontraron un lugar al hijo de Caputo y al hermano de Adorni y el especialista en tomar deuda millonaria volvió como Ministro de Economía, pero para el presidente, “depósito” es Lali. Demonizar a los artistas que eligen expresarse sobre cualquier tema político, y en especial si el señalamiento proviene de un órgano del Estado, sólo sirve para deshumanizarlos y que no reconozcamos, o incluso aceptemos, la violencia con la que se mueven.

Los dichos y acciones de Milei son avaladas por sus militantes, pero, principalmente, por la figura que representa y por encabezar su partido político. Entonces, lo único que logra es promover que aquellos que tengan el mismo accionar que él, o peor, sean aplaudidos sin repercusiones.


El primer mes y medio del gobierno Milei-Villarruel define el tono de esta gestión, con los protagonismos de Caputo, Bullrich y Sturzenegger...

El primer mes y medio del gobierno Milei-Villarruel define el tono de esta gestión, con los protagonismos de Caputo, Bullrich y Sturzenegger. La “casta” se redefine en los hechos: a los trabajadores, represión y licuación del salario. El Estado también precarizado.

Por Ernesto Palmeiro

Un mes del gobierno de Milei. En el medio, una eternidad: devaluación del más del 100%, un mega Decreto de Necesidad y Urgencia y una Ley Ómnibus que fue desguazada excepto el otorgamiento de facultades extraordinarias al Ejecutivo. La Libertad avanza y se lleva puesto a los mismos de siempre: lxs trabajadores.  La retórica del sinceramiento de la economía como forma de legitimar la transferencia de recursos a sectores minoritarios pero poderosos. Todo sube, menos los salarios.

A 45 días de su gobierno, la sociedad le hizo el primer paro general. Sí, debería haberse hecho antes, mucho antes, desde que algunos funcionarios empezaban a no funcionar y el crecimiento se lo quedaban cuatro vivos. Quizás con ello ni estaríamos hablando de Javier Milei y del regreso de unos de los responsables del préstamo criminal con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el genio de las finanzas, Luis “Toto” Caputo. 

¿Faltaron paros con Alberto Fernández? Puede ser.  Pero nadie, sea de izquierda, centro o derecha, puede negar las inumerables advertencias que recibió el ex mandatario y su gabinete de que había que corregir el rumbo. Algunos preferirán decir que los propios fuimos más duros con “nuestro” gobierno que los extraños. Aún con una distribución desigual de la riqueza en el marco de un reacuerdo (inflacionario) con el FMI,  nunca se vieron trastocados derechos y garantías de la forma en que lo hizo y lo hace la actual gestión de la alianza PRO-Libertaria. 

En el año 2021, se registró un récord en el número de protestas con 6.658 piquetes, de acuerdo a un informe de Diagnóstico Político al que accedió el diario La Nación: 1550 por parte de organizaciones sociales, 842 de trabajadores privados, 811 reclamos de fuerzas político partidarias y 784  por parte de trabajadores estatales. Todos los sectores pudieron ejercer el derecho a la protesta, incluso cuando regía el aislamiento social pese a la pandemia del COVID-19. 

Es contrafáctico pensar qué hubiera pasado si en un contexto de emergencia sanitaria, el gobierno de Alberto Fernández desplegaba efectivos policiales  ante los “banderazos” que organizaba la entonces oposición. Aquellas manifestaciones que se alzaban con la consigna de “defensa de la libertad” fueron encabezados por la actual ministra de seguridad Patricia Bullrich. Esta misma desde el gobierno de Milei quiso prohibir la reunión de tres personas o más en la vía pública. El texto final de la Ley Ómnibus lo eleva a treinta. En el interín de estas modificaciones, la Organización de Naciones Unidas (ONU)  denunció que el protocolo antipiquete viola las normas internacionales y pidió que se revise.

Así, en estos 45 días la Justicia emitió una serie de medidas cautelares que suspenden, parcialmente, los efectos de la aplicación del DNU. Entre las presentaciones realizadas, destacan aquellas llevadas a cabo por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), siendo algunas de las primeras en lograr que se revoque el capítulo correspondiente a la reforma laboral. Recientemente, también suspendió el artículo que derogaba la restricción de vender tierras a extranjeros. 

El ajuste feroz no sería posible sin una retórica que lo justifique. Expresiones  como  “No hay plata”, “Pagabamos muy poco”, “Vivíamos una mentira”, “Las fiestas hay que pagarlas”, son operadores discursivos que delinean un sentido común sobre el cual parece, a priori, necesario y urgente  “el ajuste”. No importa qué es verdad y qué es mentira, el relato de “cien años de decadencia y fracasos” otorga a Javier Milei un aura mesiánica. Una narrativa “disruptiva” sobre el devenir político e histórico, donde el horizonte  de vida  se define por el imperativo del  “progreso”.

Mediante negociaciones a contrarreloj con los opositores “dialoguistas”,  el Gobierno busca sesionar el día miércoles, reduciendo los artículos de la Ley Ómnibus casi a la mitad. Borradores y más borradores. Eliminación del capítulo fiscal, cuyos puntos claves eran  el cambio de la  fórmula de movilidad jubilatoria y la vuelta del Impuesto a las Ganancias,  quita de  YPF (Yacimiento Petrolíferos Fiscales), ARSAT, Nucleoeléctrica y  Banco Nación del listado de 41 empresas a privatizar. Pero el Ejecutivo insiste con el otorgamiento de facultades extraordinarias. La esencia desreguladora sigue en pie.




Este miércoles 24 de enero fue el primer paro general contra el gobierno de Javier Milei. La CGT, la CTA y trabajadores y estudiantes autoco...

Este miércoles 24 de enero fue el primer paro general contra el gobierno de Javier Milei. La CGT, la CTA y trabajadores y estudiantes autoconvocados se manifestaron contra el DNU y la Ley Ómnibus. El historial represivo de Patricia Bullrich amenaza el derecho de protesta y su validado accionar en este gobierno genera una incertidumbre tensa.

Por Natalia Rótolo



A las 9.30 el tren directo en vacaciones no se llena, pero este 24 de enero hay un bullicio particular en la plataforma. Las puertas se abren y todos los asientos se llenan. En la segunda fila, al lado de la ventana, viaja un señor canoso con una remera de Argentina.

-Encendedores, encendedores. Aproveche, señor, señora ¡Siempre son necesarios! - ofrece una mujer de sesenta años con tez tostada.

Recorre con la mirada los asientos y enfoca al señor canoso.

- ¿Qué haces, Juan?

- Acá, yendo a la marcha -exhala preocupado el hombre de sesenta y cinco años con el ceño fruncido. A su lado, lleva un cartel circular con un palo alto, protegido por una bolsa negra. En su remera, como una cuarta estrella lleva un pin de YPF y en su regazo una bolsa con el pañuelo de las Madres ilustrado.

- Que Milei arda en el Infierno - conjura la vendedora ambulante saludando con un apretón.

Milei no arde todavía, pero en Avenida de Mayo muñecos de goma espuma con su cara reciben el látigo de un sol picante. Se mueven entre la gente y las columnas. Banderas hay muchas: las clásicas de las infaltables organizaciones y pequeños grupos de resistencia artística, armados luego de la presentación de la ley ómnibus. En medio de la Plaza de los dos Congresos, dos personas elevan una bandera: “Arte Popular Resiste”.

En Avenida de Mayo y Santiago del Estero siete personas despliegan la bandera “Grupo de Poesía para la Resistencia”, sonríen y se sacan una foto. Al lado de este variopinto grupo, sentado sobre la ventana de un Starbucks, descansa un hombre de 40 años, blanco y flaco con lentes negros. No sonríe, pero son pocos quienes lo hacen. La mayoría está con una expresión seria, sombría, mirando intermitentemente las calles en búsqueda de señales de una corrida o la aparición de la policía. Algunas personas agregan a su recorrido ocular los balcones y ventanas de los edificios, desde donde policías de civil lanzaban gas pimienta en los operativos de 2018 y 2019.

Un hombre de remera azul petróleo dobla la esquina con rapidez, se agacha a mitad de la calle y prende una bomba de estruendo. La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina dobla con ímpetu por Santiago del Estero para reagruparse. Dos son los encargados de llevar las dos cajas de petardos, este otro de prenderlos y cuatro de mantener un ritmo con los instrumentos. Los compañeros bailan y bromean entre sí. De repente, la música cambia a “No nos han vencido”. Dos amigas de rulos con prendas muy delicadas agitan cantando desde la esquina. Después de cantar “A pesar de las bombas, de los fusilamientos”, una de ellas chilla entre risas:

- Los gorilas nunca van a tener esta mística.

El hombre de los anteojos negros es el único que tiene un temple de profundo desagrado y el único que ni cantó ni se movió al ritmo del gremio de los aceiteros. Tiene un corte extraño: muy informal para ser sargento u oficinista y muy serio para ser rockero. Llama con un gesto a una señora que cantó.

- ¿Tenés idea cuándo va a terminar esto? ¿A qué hora hablan? - con el agobio particular de quien quiere terminar una larga jornada laboral.

Por la dirección contraria, tratando de entrar a Avenida de Mayo por Santiago del Estero, entra una columna verde, que cubre de vereda a vereda. En un abrir y cerrar de ojos, el hombre de lentes ya no está. Levantó su pesada mochila y se dirigió a perderse en la columna.

El sonido de la marcha está teñido de garrón. Incluso en las arengas, hay una gran dosis de tristeza. Tampoco es una marcha visual: hay carteles, pero son pocos. La idea es pasar desapercibido, poder mezclarse en una multitud con rapidez “si algo pasa”. Todas las personas tienen puestas zapatillas, bien atadas. Se canta con las rodillas flexionadas, esperando la largada.

Un joven de treinta años camina solo con su bicicleta y una remera blanca, de algodón caluroso, que implora “Yo no lo voté”. En el canasto colgó un cartel con “precios de resistencia”. Sus ojos no tienen brillo. Con párpados caídos, mira como quien siente su futuro arrebatado.

La larga columna de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) llena de verde Avenida de Mayo. Entre la sombra de los árboles viejos y la resolana, la cúspide del Congreso de la Nación y las pecheras parecen unirse. Tres trabajadores miran hacia el Parlamento con tenacidad. Caminan en un abrazo firme. Delante de ellos: cuadras repletas, la bandera flameando alta en el mástil y el Congreso. La gente le reclama que se la juegue y se tiña de pueblo.

La ministra de seguridad anunció el protocolo antipiquetes. Carmen Verdú reflexiona: “El punto es cómo hacemos para que ese miedo, desde el ...

La ministra de seguridad anunció el protocolo antipiquetes. Carmen Verdú reflexiona: “El punto es cómo hacemos para que ese miedo, desde el punto de vista colectivo de las organizaciones, no nos paralice”.

Por Natalia Rótolo

Verdú pidiendo el sobreseímiento de manifestantes detenidos en la movilización por Santiago Maldonado - 2019. Foto: Página 12.


María del Carmen Verdú es abogada y militante de CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional). Horas después del anuncio de Patricia Bullrich sobre el protocolo antipiquetes se reunió con Un país como la gente.


¿De qué se trata este anuncio?

Lo que acaba de anunciar Patricia Bullrich a las 16.30 es prácticamente lo mismo que aquel protocolo antipiquete que tuvimos que enfrentar entre 2016 y 2017 cuando ella ocupaba el mismo cargo que ahora, con la particularidad de que ella era el ala más dura y más reaccionaria junto con Petri, Kravetz y Wolff del gobierno de Mauricio Macri. Hoy, frente a Milei y Villarruel, explícitos reivindicadores y apologetas de la dictadura cívico-militar-eclesiástica y del terrorismo de Estado, no te voy a decir que es una paloma porque de pajarito no tiene nada, pero convengamos que no es lo más duro. Con lo cual es lo mismo, pero peor: viene con un empaquetamiento político a partir del poder acumulado por el actual presidente, además por 54% de los votos, que lo hace muchísimo más grave y sustentable. Aquel lo pudimos frenar. En aquel momento a los pocos días del anuncio había una gran marcha de trabajadores estatales, porque también habían anunciado cesantías. En ese momento, un conjunto de organizaciones armamos un habeas corpus preventivo en beneficio de todas las personas trabajadores del Estado que se iban a movilizar. 

¿Y qué pasó con eso?

A la larga lo rechazaron, pero el impacto mediático de que se había interpuesto el juez que le pidió al Ministerio de Seguridad que informara que había dado instrucciones especiales a las fuerzas federales… Tuvieron que contestar que no para no quedar en off-side, y demás, hizo que las movilizaciones transcurrieran sin incidentes, sin detenciones, y en la práctica, no se aplicó en casi ninguna provincia, salvo Mendoza, donde justamente estaba Cornejo, con un perfil más parecido al que hoy tiene el Gobierno Nacional. Allí sí, tuvimos trabajadores, sobre todo docentes, con causas por cortes de calle, por movilizaciones o por asambleas, en donde había vías alternativas y demás. Lo que anunció hoy, por lo que vemos y que han comentado los compañeros que sí lo pudieron leer entero, hace que tengas toda una apertura de calificaciones legales que apuntan a comisión de delito, de conductas que no lo son: movilizarte, transportar personas para una movilización), no sé, el fletero que lleva las banderas, que por lo general es gente que las organizaciones contratan, porque no todas las organizaciones tienen un flete propio.

¿Qué pensas de que las organizaciones tengan que cargar con los costos del operativo represivo?

Además de que te van a cagar a palos, cagar a gases, meter en cana y armarte la causa, todavía vas a tener que pagar el desplazamiento de la policía, de la gendarmería, de la prefectura y del servicio penitenciario. Hace unos días una cosa que señalábamos con preocupación desde CORREPI que se haya trasladado el servicio penitenciario federal del Ministerio de Justicia a Seguridad. No hay discusión de que el servicio penitenciario federal es una fuerza de seguridad, pero que tiene una tarea específica que no tiene que ver con el orden público, sino que tiene que ver con la custodia de los penales y sobre todas las cosas, aunque sea una expresión de deseo y no una realidad, con la política de resocialización y rehabilitación de las personas privadas de libertad. Acá se terminó el objetivo de resocialización, que se caguen muriendo adentro y se pudran, y vos sos una fuerza de seguridad hecha y derecha como gendarmería, prefectura o la policía. Y ahora los van a sacar a la calle.

¿Cuál crees que es el rol de las organizaciones también en esto? 

Mirá, yo creo que tenemos que movernos con dos ideas básicas. Por un lado, por supuesto, esto hay que enfrentarlo, y de hecho estamos pensando en el tipo de respuestas políticas e institucionales, como por ejemplo esto del habeas corpus preventivo. Pero también tenemos que cuidarnos, porque hacernos en este momento los Charles Bronson y salir por la propia, con pocas fuerzas, sin coordinación, sin redes que nos amparen, sin mecanismos preventivos, sin protocolos de seguridad. Tampoco. Nuestra exhortación en este momento a las organizaciones, o lo que decimos cuando alguna nos pregunta qué opinamos, es “revisen todos los protocolos de seguridad, orgánicense bien, eviten cualquier tipo de caer en provocaciones”, que se te zarpe uno y te revole una botella, como el idiota del otro día en la asunción, que nos causa más daño a nosotros que a ellos. Y por sobre todas las cosas, saber que lo único que no tiene reemplazo son los compañeros y compañeras.

¿Y frente al miedo también que generó en la gente esto?

Eso es sumamente válido y hay que respetarlo. O sea, ¿qué vas a ir a decirle sos un cagón? A ver, si algo no tenemos que hacer con Patricia Bullrich, son hipótesis. ¿Querés que te cuente que solamente en menos de dos semanas de diciembre del año 2017 tuvimos 232 detenciones en la ciudad de Buenos Aires? Con cuatro marchas, la de la OMC, la de los movimientos sociales y las dos de la reforma previsional. Y que se duplicaron los índices de gatillo fácil a manos de las fuerzas federales. Bastó derogar todos esos protocolos de Patricia Bullrich en diciembre de 2019 para volver a los números anteriores. Justamente, si no tuviéramos miedo no tendríamos preocupación y no pensaríamos cómo cuidarnos mejor. El punto es cómo hacemos para que ese miedo, desde el punto de vista colectivo de las organizaciones, no nos paralice tampoco. Pero bueno, eso cada organización lo tiene que masticar, elaborar, sacar sus propias conclusiones, cuidarse, pero seguir haciendo lo que forma parte de su menú de militancia. 

¿Considerás oportuna esta calificación de virtual estado de sitio que se está haciendo ahora? 

Sí, acordate que en 2017 decíamos algo similar, que impusieron un estado de excepción sin declararlo. Acá ya te lo declararon, no formalmente con un decreto, pero sí en el mensaje que se transmitió. Es correctísimo. ¿Y qué es lo primero que haces cuando de la Rúa decretó el estado de sitio el 19 de diciembre de 2001? Más allá de que CORREPI estuvo en la calle el 19 y el 20, y de hecho por algo tenemos un compañero asesinado, (Carlos) Petete Almirón, lo primero que hicimos fue asegurarnos que todo el mundo estuviera bien. No llevamos a la plaza a nadie que pudiera tener algún tipo de inconveniente, por ejemplo, personas migrantes con problemas de residencia.

Claro, pero seguir ocupando la calle, ¿no?

Sí. A cuidarse, de ninguna manera desmovilizar, pero movilizar con criterio. CORREPI es una organización esencialmente defensiva. Desde este rol, nuestra posición es esa. Más sabiendo que en nuestro caso siempre somos quienes tenemos que quedar de alguna forma en la retaguardia, porque después somos quienes pasamos las dos noches siguientes sin dormir entre comisaría, fiscalía y juzgado. Ese es el rol: cuando todo el mundo se fue a descansar, después que terminó el quilombo en la marcha, empieza el laburo nuestro.