El mundial de fútbol en Oceanía 2023 nos deja ver las grandes diferencias entre los seleccionados de un mismo país. La cancha está inclinada...

El mundial de fútbol en Oceanía 2023 nos deja ver las grandes diferencias entre los seleccionados de un mismo país. La cancha está inclinada y el fútbol femenino es devaluado económica y simbólicamente. En cada partido se jugó contra el desequilibrio estructural: salarios, reconocimiento, acoso laboral y sexual.

Por Oriana Casais y Natalia Rótolo

Jugadoras de diferentes seleccionados. Foto: BBC

Este 2023 jugamos otro mundial, pero las calles no tenían el clima del año pasado. La gente en la calle no gritaba repentinamente “Quiero ganar la primera, quiero ser campeona mundial”. El mundial de fútbol Australia-Nueva Zelanda 2023 se licuó en un vago (y políticamente cargado) “mundial femenino”.

Aún así, un jueves a la noche se rompía el récord al partido más visto en la historia de la Selección femenina en la Televisión Pública. Con 12,3 puntos de rating sólo en el AMBA, el partido Argentina-Sudáfrica marca un gran antecedente en la historia del fútbol nacional. Las mujeres comienzan a pisar más fuerte en un espacio históricamente ocupado por hombres. El fútbol femenino, en realidad, existe desde hace mucho tiempo, pero el silencio ocupaba la mitad de la cancha. Lo no-dicho siempre trae un olvido, en este caso político, contra el que se lucha.

Las seguidoras más fieles han memorizado una lista interminable de datos precisos para pelear contra la pluma machista de la historia. Ser fanáticas de este deporte, más allá de la división sexual, requería probar la pasión y rendir pruebas de conocimiento a los fanáticos socialmente aceptados, los varones. Pobre de nuestra inocencia, ahí también estaba la trampa. Por más esfuerzo dedicado a almacenar todo el árbol genealógico del árbitro que robó ese penal en 1975, nunca alcanzaba. No había una cantidad de respuestas correctas que pudieran saciar a tus compañeros. 

Hay una falsa ilusión de que el planteo quedó viejo. Quienes piensan eso arguyen que ahora es “común” vernos alentar en la cancha, que ya hay periodistas deportivas, relatoras y jugadoras, y que se rompen récords de audiencia con la selección femenina. Este mundial fue la primera vez que las jugadoras de la selección recibieron un sueldo. Basta con imaginar que a Messi o a Di María no les pagaran por representarnos como para sentir la gran injusticia. Que las jugadoras cobren es inédito, es noticia.

Sin embargo, este tipo de ninguneo es mundial: en la premiación del club Manchester United (Reino Unido), el presentador le dijo en tono de chiste a la futbolista profesional Alessia Russo que “no le iba a dar el premio porque era muy pesado”.

Este año la ex-jugadora de la selección femenina de Suecia, Nilla Fischer, denunció que en 2011 la FIFA obligó a que se compruebe que las jugadoras de todas las selecciones eran efectivamente mujeres. El organismo aludió que había varones jugando en la selección de Guinea Ecuatorial. Mats Börjesson, médico de la selección sueca en ese entonces, confirmó lo que estaba denunciando Fischer, pero agregó que el pedido no fue con “mala intención”.

Ningún equipo se pudo oponer a este exámen abusivo y biologicista por miedo a terminar descalificadas y perder ciertas garantías laborales y la tan arañada profesionalización. Después de doce años es que conocemos este hecho. Si ahora se siente la libertad para decirlo es porque el contexto brinda contención y hay toda una lucha constante detrás.

Cuando lentamente las selecciones aumentan de nivel, la FIFA decide chequear genitales. ¿Será que no se imaginan que las mujeres pueden jugar bien al fútbol, aunque le tengan que poner mucho más pulmón para tener derechos básicos?

En el partido final del mundial 2023, el seleccionado español festejaba mientras les entregaban las medallas de campeonas. En ese momento, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, le dió un beso sin consentimiento a Jenni Hermoso, la máxima goleadora del país. Cuando la soltó, le tocó la cola. Lo que para nosotras es asquerosamente repudiable, para él es un “asesinato social”.

Una semana después, Rubiales se niega a disculparse y dimitir, pero todo el seleccionado femenino renunció hasta que esto suceda en un acto de pura sororidad. Además, un futbolista de la selección masculina, Borja Iglesias, repudió el hecho y también se sumó a la medida de fuerza.

Conquistar y mantener los espacios que siempre se nos han negado es una tarea ardua y todavía muy larga, pero nos tenemos entre nosotras y cada vez nuestra voz empieza a resonar, achicando las injusticias y acallando a los que pensaban (y nos hicieron creer) que no éramos capaces de muchas cosas: de llenar un estadio, de jugar profesionalmente, de hablar y decir nuestra verdad.

En la semana después de las PASO, analizar el panorama electoral implica considerar los nuevos espacios de construcción del sentido. Sin nin...


En la semana después de las PASO, analizar el panorama electoral implica considerar los nuevos espacios de construcción del sentido. Sin ningún tipo de estructura tradicional en las provincias, el liberalismo se federalizó. El fenómeno Milei nos habla también de la cibermilitancia.

Por Ernesto Palmeiro

Javier Milei acompañado por  Iñaki Gutiérrez, el administrador de la red social de Tik Tok (REUTERS/Mariana Nedelcu)
















Más de la mitad del electorado votó contra el oficialismo. El escenario político devino palpable para algunos que, concentrados en las encuestas, habían quitado los ojos de los números de la economía. Otres ya lo venían advirtiendo desde el 2021, incluso con mayor vehemencia luego de las elecciones legislativas en las que el oficialismo perdió el quórum propio en diputados.

Una gran parte de la población sabe cuáles son los otros poderes que operan en las sombras y parecen no tener nombre ni apellido. Sabe del Fondo Monetario y también conoce cómo funciona la correlación de fuerzas. Pero el resultado del domingo 13 obliga a expandir los horizontes de la aprehensión de la realidad.

Durante el gobierno de Macri (2015-2019), los salarios cayeron, la inflación se duplicó, la pobreza aumentó y se recibió un préstamo sin precedentes del FMI. A pesar de que la gestión de Alberto Fernández renegoció la deuda externa , con una pandemia de por medio, un sector del Poder Judicial dictando cautelares a favor de las corporaciones y en contra de las mayorías, y con un Poder Mediático al acecho, el Gobierno no pudo dar respuestas efectivas para la recomposición salarial.

Dentro de este escenario, se plantea la hipótesis de que el votante de Javier Milei canaliza el descontento y la frustración con la “clase política”, “la casta” que no le soluciona sus problemas, y levanta el lema “¡Que se vayan todos!”. La experiencia que atañe a ese votante que no llega a fin de mes, parecería confirmar, entonces y a simple vista, el discurso de “todos los políticos son iguales”. De ahí el escenario de tres tercios, “la paliza” para los dos principales partidos. No obstante, y sin caer en determinismos, este es un punto de vista más que trata de explicar uno de los diferentes factores que inciden en el voto liberal. 

La creencia política también se basa en lo vivido. Las pasiones políticas tienen razones políticas. No se trata solo de un “voto castigo”: por una parte, el enojo se canaliza, pero por el otro hay una promesa de algo mejor en vistas de un presente desolador. Esto sugiere, al menos, que el votante de Milei no pertenece a una clase social especifica.

Encasillar a todo votante de Milei como “facho”, “gorila” o “ignorante” promueve la polarización al maximizar una dicotomía Ellos/Nosotros y también fortalece y perpetúa las posturas contrapuestas. Además, ese “nosotros” se ubica en un lugar de superioridad. Marcar la contradicción del libertario que estudia en la universidad pública tampoco sirve, ¿o acaso Massa no enunció en el 2015 que iba a “barrer a los ñoquis de La Cámpora”?  

Resulta ingenuo recortar “el Avance de la Libertad” al AMBA cuando el mapa de la Argentina se tiñó de violeta. El “fenómeno Milei” nos permite pensar la cuestión del territorio: en tiempos donde las redes sociales funcionan como una caja de resonancia, las formas de la política tradicional no tienen el mismo impacto. Se subestimó al espacio libertario con el “desinfle” de los resultados de las elecciones provinciales.  

La periodista argentina Mariana Moyano en su libro Trolls S.A.: La industria del odio en internet (2019) examina el impacto de plataformas como Facebook y Twitter en la esfera política, y comprende a las redes como “un nuevo espacio público de debate, disputa de sentido y agenda”. Si actualmente el discurso político circula por allí, se ve afectado por las lógicas que rigen esas arenas virtuales.

Los algoritmos de las redes sociales priorizan el contenido que genera niveles altos de interacción y participación y los memes reinan en esta dinámica. Al ser formatos visuales y concisos, provocan una respuesta emocional inmediata y una comprensión rápida: no dicen todo directamente y el espectador llena los espacios en blanco.

En un espacio cada vez más habitado, la pregunta se impone: ¿cómo disputar sentido en arenas donde se favorece la simplicidad de los razonamientos? Es necesario comenzar por esta pregunta a sabiendas de que Milei ganó las PASO sin estructura a nivel nacional (en términos tradicionales). En vista de ello, ¿será que, finalmente, queda zanjada la discusión en torno a la divisoria  entre “lo virtual” y “lo real”?  Esta pregunta es extensiva tanto a la militancia como a los dirigentes del campo nacional y popular. 

En medio de este complejo y cambiante entramado político y social,  la tarea de entender y abordar el presente se torna aún más necesaria para la construcción de un futuro más justo e  inclusivo. Nada fructífero puede surgir  si los debates parten desde el prejuicio y la chicana. Si la Patria es el Otro, hay que fomentar la discusión desde la comprensión y el respeto. No se trata de una postura  nihilista/escéptica  y/o romántica, sino performática: no un uso justificador de la compresión, sino transformador.

Es lo que Agnes Heller, sociologa húngara, planteó también para el aporte de los cientistas sociales:  aportar autoconocimiento navegando en un espiral de luz y sombra para que la contingencia devenga en destino. “Pero la ciencia social no nos prometerá certeza: al contrario, nos dará libertad”.


La obra de teatro del equipo de actrices Síndrome de Eureka y del director Alfredo Allende revisa el cruce de los Andes y la independencia l...

La obra de teatro del equipo de actrices Síndrome de Eureka y del director Alfredo Allende revisa el cruce de los Andes y la independencia latinoaméricana con una perspectiva feminista. Una comedia histórica para recuperar a cinco de nuestras heroínas de la patria.

Por Lourdes Abalo y Candela Contreras Sánchez

Síndrome de Eureka interpretando a sus personajes en la obra Damas Bravas.


En la previa al cruce de los Andes, una mendocina cornuda, una chilena viuda, una monja española excitada, una criada mapuche curandera y una primera dama histriónica se reúnen para confeccionar la bandera que acompañará al ejército. Sin embargo, se corre el rumor de que el gobernador y general José de San Martín sumará a una mujer a las filas y la velada se convierte en una disputa para decidir quién de todas ellas será.

La obra toma forma en el escenario ofrecido por Espacio Callejón, un teatro casi oculto en Almagro, ubicado en Humahuaca 3759. En una sala con paredes de ladrillo y una capacidad para 60 personas, la cercanía entre el público y la escena contribuye a una experiencia inmersiva. La escenografía -compuesta por un sillón verde, un piano y un barril de vino- junto con el caricaturesco maquillaje y vestuario de extravagantes pelucas, transportan al público a una casona antigua, en la Nochebuena de 1816.

Interpretada por el equipo de actrices “Síndrome de Eureka” y dirigida por Alfredo Allende, Damas Bravas es una comedia histórica que habilita la carcajada e invita a reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la independencia de nuestro país. Esto aflora una pregunta: ¿para quién es esa libertad por la que se lucha?

Mirna Cabrera se encarga de darle vida a Piré, la criada mapuche de voz grave.  Este personaje ancla nuestro pasado colonial con la actualidad. Sus preguntas destacan entre el diálogo de las otras damas que se embanderan con la libertad, pero la limitan a un privilegio de los blancos.

Por otro lado, tanto Florencia Patiño (Remedios de Escalada) como Julia Nardozza (Monja) representan personajes histriónicos y también un tanto borrachos. Mientras que Remedios es una ferviente militante cuyos ataques de locura son provocados por su pasión por la Patria, la Monja se ve escandalizada por su propia excitación y lujuria. 

Por último, Flor Orce y Flor Piné encarnan a las damas de alta alcurnia, Dolores y Manuela, respectivamente. Con momentos donde sincronizan texto y movimiento, las actrices interpretan a unas amigas que le dan fiero al trago y compiten entre ellas por lo que desean. 

Mujeres deseantes que cantan, bailan, beben con soltura y vociferan sus anhelos: esas son las damas bravas que con ojos ansiosos y fuertes corazones gritan a todo pulmón “¡qué viva la Patria!” 



FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Dramaturgia Alfredo Allende

Actúan: Mirna Cabrera, Julia Nardozza, Flor Orce, Florencia Patiño, Florencia Pineda

Vestuario: Clara Hecker, Gerardo Porión

Escenografía: Clara Hecker, Gerardo Porión

Maquillaje: Romina Tischelman

Diseño de luces: Gustavo Lista

Redes sociales: Melina Rodriguez

Música En Vivo: Julia Nardozza

Fotografía: Paco Fernández

Diseño gráfico: Paco Fernández

Asistencia de dirección: La Fuente

Arreglos musicales: Julia Nardozza, Federico Patiño, Candelaria Quiñones

Producción general: Síndrome De Eureka

Coreografía: Gabi Goldberg

Dirección: Alfredo Allende

Registro Visual:Melina Rodriguez

  El resultado de este domingo sorprendió a todos los frentes políticos y desafió a todas las encuestas. Ahora, el panorama político se reac...

 

El resultado de este domingo sorprendió a todos los frentes políticos y desafió a todas las encuestas. Ahora, el panorama político se reacomoda y los porcentajes por fuerza electoral sugieren diversas lecturas.

Por Ernesto Palmeiro y Natalia Rótolo


Festejo en el búnker de La Libertad Avanza. Foto: Clarín.

El triunfo de Milei en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) es un baldazo de agua fría. Algunes todavía siguen en estado de shock. Ni las famosas encuestas previeron este resultado. Es una elección atípica. El escenario se vuelve una puja de tres fuerzas: los tan hablados “tres tercios”. 

Al siguiente día hábil de la elección, el Gobierno tiene que hacer una devaluación del 22% para cumplir con los puntos del reciente acuerdo con el FMI y esperar el postergado desembolso de agosto. “Voto bronca” y “¿Qué le pasa a la sociedad?” emergen como respuestas en un intento para procesar lo acontecido. Un clima con tintes distópicos. Dos meses y una semana para las elecciones generales.

La victoria de La Libertad Avanza termina de sacudir el tablero sociopolítico: el espacio de ultraderecha sacó 30% de los votos, Juntos por el Cambio 28% y Unión por la Patria 27%. Si bien ajustada, es una victoria al fin. No alcanza con opinar desde afuera: hay que acercarse a quienes lo votaron y entender por qué. Porqué nuestros vecinos eligen esta opción, porqué lo hacen nuestros afectos. Hay racionalidad en este voto y no hay que subestimar ni paternalizar esta decisión electoral. Hasta octubre tenemos tiempo para debatir, entendernos y negociar.

Un 31% de nuestros conciudadanos eligieron no ir a votar a nivel nacional. Constituyen un poco más que el porcentaje del tercio ganador. Con ellos también hay que hablar porque en esta elección se juega nuestro destino de, al menos, los próximos 4 años. Si bien en las PASO la participación siempre es baja, este número también habla del desencanto con la política. Tenemos que construir la épica de ganar una elección popular.

El 30% de votos a Javier Milei es un indicio: algo está en lugar de esos 7 millones de sufragios. ¿Para quién está Milei? ¿En lugar de qué? ¿Bajo qué aspecto o carácter? Como todo signo, es esencial su circulación, el uso y la relación con otros signos para que adquiera significado. En otras palabras, Milei es una consecuencia: se relaciona con otros políticos y con diferentes ideas que recorren nuestra sociedad. Como con la identidad, en nosotros siempre hay una parte del Otro. “Para verme tenía que mirarte”, escribió Cortázar y eso se tiene que traducir en la política.

No podemos debatir si pensamos que el votante promedio del espacio liberal es un facho, un odiador, un ultraderechoso que sólo tiene maldad. Puede que los hayan, pero la gran parte de ese 30% son “ciudadanos de a pie”. Es preciso interrogar(se) y sumergirse en el territorio de ese otro, escuchar la demanda y situarla en este contexto social, político y económico. No construyen nada nuevo ni bueno el reproche o el ninguneo.

Milei aparece en el marco de una  crisis generalizada, con el FMI decidiendo el destino de la Argentina. Debemos recordar que el organismo fue traído por Mauricio Macri en el 2018. El país crece, pero al mismo tiempo la pobreza aumenta y los salarios caen. Para esto, el Gobierno todavía no ha podido dar respuesta definitiva o suficientemente satisfactoria (por acción u omisión). Ahí aparece el descontento y la apatía por los partidos tradicionales. La bronca se combina con el “carisma” de un “líder” que promete soluciones mesiánicas. El fracaso de las políticas económicas en esta gestión y de seguridad en el gobierno de Macri termina arrastrando a sus ejecutores.

En ese sentido, el voto a La Libertad Avanza es un voto multicausal que no puede ser desmerecido. Las pasiones en política también tienen razones del mismo género: no se puede reducir los resultados al “voto bronca” o a un electorado ingenuo. La respuesta es más amplia y los votantes tienen una racionalidad e, incluso, en algunos casos, convicción. Aún así, la batalla no está perdida.


 ¡Qué gusto encontrarte por acá!  Te presentamos a nuestro equipo estable en 150 caracteres: ✍️ Natalia Rótolo. Editora y encargada del mo...

 ¡Qué gusto encontrarte por acá!

 Te presentamos a nuestro equipo estable en 150 caracteres:


✍️Natalia Rótolo. Editora y encargada del monstruo HTML. Orgullosamente de Florencio Varela. Cuando no está hablando con gente, escucha música. No resiste no mimar perros y no debatir política. Si va a tu casa probablemente sienta que está visitando a tus mascotas.

✍️Ernesto Palmeiro. Editor y domador del Photoshop. De la República de Mataderos. Un obsesivo de los pixeles: reniega porque Instagram le baja la calidad a las produ. Gran y grave tendencia a musicalizar los audios de Whatsapp (mitad músico). Vive en el ON.

✍️Lourdes Abalo. Correctora obstinada con tener un manual de estilo. Criada en Villa Santa Rita y amante de los perros atorrantes. Subsiste a base de café y se enfrenta a la vida guitarreando. Su mantra es “que fluya” y su sueño es vivir en un eterno otoño.

✍️Oriana Casais. Redes. Porteña que odia el cemento criada a base de Lali Espósito. Saluda a cualquier perro que se le cruce y para ella cada vez que “arreglan” una vereda en perfecto estado muere un hada.

✍️Candela Contreras Sánchez. Redes. Camuflada como porteña, pero oriunda de Tigre, vio surgir a Sergio tajaí Massa. Es amante del teatro y de la política. Inconformista por costumbre.

✍️Natalia Sivina. A definir (tal vez newsletters o corrección). Vive en Villa Del Parque y es hincha de All Boys. Se mueve en bici cada vez que puede y ama cualquier deporte: por el momento, está empecinada con el básquet. Quiso ser arquitecta, pero descubrió la comunicación.

En 2017 se organizó la primer marcha del orgullo LGTBQ+ en Florencio Varela, localidad conurbana de zona sur. Pasar de marchar con máscaras ...

En 2017 se organizó la primer marcha del orgullo LGTBQ+ en Florencio Varela, localidad conurbana de zona sur. Pasar de marchar con máscaras en las ciudades centrales en 1992 a poder mostrarse lejos de todo anonimato no fue magia.
Por Natalia Rótolo

Andrés Watson, intendente de Florencio Varela, junto a miembros de la Comisión Organizadora en el monumento a la bandera, colocando una bandera LGTB+ por el Día Internacional del Orgullo.


Emmanuel Espindola milita junto a otras 20 personas en la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo del distrito. En el terciario, organizó una jornada de donación de sangre: a él lo rechazaron por haber mantenido relaciones con una persona del mismo sexo. Sintió que tenía que hacer algo. Ahora, con 28 años, reflexiona: “la lucha comienza cuando hay una indignación”.
El desafío es construir un conurbano diverso: dejando atrás la idea de “barones” dirigentes, se hace política desde la comunidad LGTBQ+.


¿Cómo nació la marcha del orgullo en Varela?
Con las actividades del Centro de Estudiantes, conocimos a compañeros de Quilmes, que habían hecho su primer marcha hacía poco. Nos invitaron a trabajar en su municipio, pero hay que construir cada uno en su territorio, obvio en unidad y acompañándonos. Así, en 2017, organizamos con menos de un mes la primer Marcha del Orgullo bajo el lema “el sur diverso también existe”. Fue un éxito y cada año crece más, salvo en el 2020 que no la hicimos. Con distintos compañeros, nos empezamos a plantear que la marcha fue el disparador.


¿A qué te referís con eso?
A la marcha llegamos con las actividades de todos los días del año: murales, charlas, actividades en escuelas primarias y secundarias. Ahí empezamos a hacer una encuesta anónima para relevar datos de las juventudes por discriminación, autopercepción, métodos anticonceptivos, etc. Hay que combatir los discursos de odio y los que dicen que hay que irse del país: quedemosnos acá, transformemos la sociedad. Es mentira que no se puede hacer nada. Ahora con Andrea Padial, abogada, y la gente del Registro Civil estamos acompañando a personas a hacer el cambio de género en el DNI.


¿La primer marcha tuvo que ver con el neoliberalismo?
El contexto tuvo muchísimo que ver. Conquistamos muchos derechos, pero la lucha no va a terminar: hay que ir por más y hay que defender lo que conseguimos. Nuestra primer marcha fue la unidad de todas las luchas de los grupos que estaban siendo reprimidos (docentes, artistas, trabajadores, estudiantes).


¿Por qué crees que se pudo pasar de marchar desde el anonimato a la visibilidad?
Ese cambio se pudo dar, más allá de las luchas, gracias a la política, que es una herramienta de transformación. Tiene que ver con el acompañamiento de los gobiernos nacional, provincial y municipal. A nivel nación y provincia ese apoyo no lo tuvimos en 2017. Si analizamos la historia y la lucha de nuestra comunidad, todos los derechos conquistados fueron en gobiernos peronistas. En el ‘92 comenzó, pero los proyectos de ley durmieron en los cajones del Congreso por años. Es un poco de lucha y otro poco de política. Por eso hay que debatir: por la política se nos reconoce la identidad en el DNI, podemos casarnos y hablar de diversidad en las escuelas. Hay que recordar a esos compañeros que se jugaron la vida por una sociedad más justa para todes. Para avanzar, hay que mirar hacia atrás.


¿Cómo ves la diversidad en las listas?
Hoy en día no lo veo posible en ningún partido, como una crítica constructiva también al mío. Vamos a poder hablar de unidad, cuando todos los sectores de la sociedad estén representados en estos espacios de debate y conducción para una sociedad más justa. Si el día de mañana, nuestra comunidad se ve representada en esos espacios políticos va a ser un avance grande. Hablamos de inclusión, de libertad, pero cuando vemos listas, ¿dónde está la comunidad? ¿y nuestra voz? ¿por qué no participa? ¿por qué no hay un concejal gay, una diputada trans, una intendenta lesbiana? Estamos avanzando muchísimo como sociedad, pero todavía hay cuestiones que trabajar.


¿Qué implica visibilizarse en la política?
Apuesto a una sociedad donde no haga falta decir lo que somos, pero hoy para mí decir que soy gay y llevar la bandera a todos los lugares es importante porque siento que vamos recuperando los espacios que nos negaron por mucho tiempo. Fuimos al acto de apertura de campaña del intendente con mis compañeros, con las banderas y con un cartel, todos abrazados. Me pienso hace unos años atrás con mucho miedo y hoy me veo con mis pares, participando de un espacio político. Y lo digo con orgullo: soy gay y acá estoy opinando, trayendo mis ideas, ayudando a otros. Ojalá ya no tenga que estar en un escenario reclamando por estas cosas y recordando compañeros, pero para los varelenses hace unos 15 años era impensado tener una marcha del orgullo en el distrito. Hoy tenemos y participamos en la politica, llevamos ideas a las escuelas. Es por ahí. Sigamos trabajando.

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) 2023 presentan un panorama extrañado para uno de los partidos mayoritarios, Unión ...

Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) 2023 presentan un panorama extrañado para uno de los partidos mayoritarios, Unión por la Patria. La tensión entre proyectos de país y diferencias internas recorre al electorado. El desafío es devolverle la confianza en la política.

Por Ernesto Palmeiro y Natalia Rótolo

Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Sergio Massa y Juan Grabois en el acto por los 20 años del gobierno de Néstor Kirchner - Plaza de Mayo, 25 de mayo 2023. Foto: Enfoque Rojo.


“¿Para qué ganar?” fue la pregunta que recorrió el campo nacional y popular tras la noticia de la fórmula Sergio Tomás Massa - Agustín Rossi. El escenario electoral se postuló como “elegir el candidato menos malo”. En este 2023, no prima el sentimiento de votar por los sueños y las esperanzas, mucho menos por amor y convicción ¿Responde esta fórmula  al principio peronista de primero la Patria, segundo el Movimiento y por último los Hombres?


El shock se causó por los orígenes y la trayectoria política de Massa, que hace resultar agriamente irónico el nuevo nombre de la alianza, Unión por la Patria, y el slogan de campaña “la Patria sos vos”. Aunque lo fundamental es lo que se viene resignando en pos de la unidad del peronismo.

¿Cuándo empezamos a pensar que un proyecto de izquierda no es capaz de convencer? Si seguimos pateando la pelota de los sueños de redistribución de la riqueza, hay muchas chances de que nos gane de mano el equipo contrario. De repente, aparecen la ultraderecha y personajes como Milei que, defenestrando la política, participan para “cambiar” la realidad. Ideas de antaño presentadas como nuevas son el combustible para la precarización estructural de las vidas y la derechización de la agenda política. La mecha es un Otro cada vez más desposeído y convencido de que “la política no le dio nada”.

Es simplista decir que algunos dirigentes se han encargado de vaciar de contenido a la política, desligándola de su poder de transformación social. Como en toda elección, ahora no se trata de nombres, sino de ideas en disputa. Pero si en una democracia el pueblo gobierna a través de sus representantes, ¿por quién hablaría esta fórmula?

Casi como una insurrección, se postulan Juan Grabois y Paula Abal Medina. Su lista, la 134 B, es sistemáticamente ignorada por el aparato peronista. La instancia de una interna es un hecho negado dentro de la alianza: el oxímoron de “la lista de unidad” de Massa-Rossi recorre todos los discursos. Cuando no la niegan, tratan de invalidar la lista “justa y soberana”. Malena Galmarini, precandidata a intendenta de Tigre y esposa de Massa, dice que votar la opción Grabois-Abal Medina es “tirar el voto a la basura” y el Partido Justicialista no asegura esta otra boleta en las elecciones primarias. El principal argumento es que Massa tiene que ser el candidato individual con mayor votos por el temor de lo que pueda hacer (o no) el FMI y de no poder alcanzar a la derecha en las generales.

Las PASO son la posibilidad de debate dentro de proyectos similares de país: suma representados, enriquece el hacer democrático y fortalece las alianzas. Votar con miedo a represalias del sistema financiero es resignar cualquier expectativa de transformación y autonomía. Ser el candidato más votado en las primarias no asegura nada. Tanto Daniel Scioli en 2015 como Victoria Tolosa Paz en 2021, fueron los precandidatos más votados individualmente y perdieron (Scioli en las generales y Tolosa Paz en ambas instancias). Tener una opción más progresista dentro de Unión por la Patria garantiza la inclusión de una parte importante del electorado y su posterior representación.

La ecuación es simple: si las bases no se sienten partícipes, no van a militar ni defender la gestión con voracidad. Las encuestas, el miedo y la resignación no convocan. La militancia verdadera no es por conveniencias personales, sino por la creencia ansiosa de construir una realidad mejor. Debatamos proyectos y formas de llevar a cabo porque, en definitiva, la trayectoria de las figuras que los encabecen termina siendo anecdótica. Como dijo Cristina Fernández de Kirchner en 2019, “la historia la terminan escribiendo más temprano que tarde los pueblos. Este pueblo maravilloso nunca abandona a los que se juegan por él. (...) Siempre van a estar cuando los llamen por causas justas”. El desafío es re-enamorar a la ciudadanía, restaurar la confianza en la política. Las ideas deben ser el combustible y el Otro, la Patria a defender, el motor que desencadena el movimiento.

¡Bienvenides a este sitio! Un país como la gente surge de la necesidad de informarnos y debatir ideas sobre nuestro lugar en el mundo, Arge...

¡Bienvenides a este sitio!

Un país como la gente surge de la necesidad de informarnos y debatir ideas sobre nuestro lugar en el mundo, Argentina. Con una formación en las Ciencias Sociales y, en particular en las Ciencias de la Comunicación Social, vamos a cubrir la agenda feminista, queer, ambientalista, cultural y de política nacional e internacional.

Día a día, somos testigos de la circulación de discursos que desprecian lo nacional, exaltando lo europeo y lo estadounidense. Contra esta tendencia buscamos resaltar la riqueza de nuestro territorio y su gente, que, en más de una ocasión, ha sentado precedentes. Principalmente, en materia de derechos humanos.

Les invitamos a re-discutir la idea de nación y un proyecto de país que nos incluya a todes.


Natalia Rótolo. Editora.
Ernesto Palmeiro. Editor y diseño.
Lourdes Abalo. Correctora.
Oriana Casais. Redes.
Candela Contreras Sánchez. Redes.
Natalia Sivina. Newsletter.

Te invitamos a conocernos más en detalle clickeando acá.